Intervención de Piedad Córdoba en el acto de solidaridad con Remedios García
Buenas noches a todas y a todos.
Muchísimas gracias, porque definitivamente este acto de solidaridad con Remedios es un acto de solidaridad con el pueblo colombiano.
Y yo diría, como dijo uno de los compañeros, nosotras dos somos hermanas siamesas: la suerte de Remedios está atada a mi y la mía está atada a Remedios, o sea que lo que le pase a ella me pasa también a mi en Colombia, pero yo no soy la única, somos muchos y muchas en el país y, simplemente lo que se trata es de esconder a través de esta manera de presentarle la realidad al mundo son 38.000 desaparecidos en los últimos tres años, que sumados los últimos 10 años, son cien mil desaparecidos y desaparecidas en Colombia.
Sobre esa cifra, los medios de comunicación no coren tan rápido, como cuando por ejemplo, vinculan a Remedios a las FARC y a la ETA, y tampoco dan cuenta de que van más de cinco mil asesinatos a sangre fría, que es lo que hoy se conoce con el nombre de “falsos positivos”, cometidos por las fuerzas militares del país y en algunos de los casos, inclusive ordenados desde el gobierno del presidente Uribe.
Tampoco dan cuenta de que en Colombia, hay 18 millones de pobres, ni tampoco dan cuenta de que hay 8 millones de indigentes, que significa que mucha gente no come, que mucha gente no tiene ni la mínima posibilidad de apelar a lo mínimo que apela un ser humano: vivir como un ser humano.
De eso no se dan cuenta, pero tampoco se dan cuenta del escándalo más grande en los últimos tiempos que es, precisamente, toda la estrategia del Departamento Administrativo de Inteligencia que depende directamente de la presidencia, de los cuales también aquí hay un grupo que es el colectivo de abogados, que ha hecho una tarea importantísima y que también es objeto de la persecución más tenaz del establecimiento colombiano, de toda esa estrategia de la derecha latinoamericana y mundial que hoy se conjuga para levantar esos nudos que permiten o que no dan cuenta real de lo que pasa en el país: En Colombia hay una guerra, como lo dijo mi compañero que acaba de intervenir, una guerra interminable, una guerra que le deja muchos réditos a unos cuantos y que les permite levantar cada vez más este discurso del terrorismo, cada vez más este discurso de quienes nos oponemos precisamente a esa guerra fraticida en Colombia y en cualquier parte del mundo, para señalarnos de terroristas o de delincuentes, o como personas que aupamos precisamente lo que ellos son... lo que ellos han venido haciendo durante mucho tiempo.
Por eso hoy, una mujer que se llama Thisander piensa Andrea Torrado, que es una Jueza de Honduras, con otros cinco compañeros más, acaba de ser despedida de la carrera judicial porque se atrevieron a decir que en Honduras había un golpe de estado. Un golpe de estado además, que fue ayudado por los jefes del paramilitarismo en Colombia, una fuerza que ya no solamente está en el país si que se desplaza a lo largo y a lo ancho de toda América Latina.
Por eso a mi me parece muy importante este acto, que no es simplemente de solidaridad con ella, es un acto de solidaridad con la Justicia. Y yo diría, parodiando al Ché Guevara: donde haya una injusticia, Remedios ahí tenemos que estar; ahí tendremos que levantar nuestra voz y nuestras manos para luchar por cualquier injusticia como las más grandes y las mas graves que se están dando en el país.
A Remedios y a mi nos han colocado en la palestra pública, pero eso ha permitido demostrar cómo avanza la tecnología: El computador de Reyes es lo más maravilloso que hay en el mundo, es extraordinario, yo se lo recomiendo y habría que comprar unos cuantos de esos porque son interminables, son como la lámpara de Aladino, uno los frota y sale un correo. Si mañana alguno de ustedes se le ocurre volverse personaje público y hablar en contra de la guerra, va a quedar en el computador de Reyes, porque ese nunca se acaba. Y, lo malo del computador de Reyes es que es invisible, porque nadie lo conoce, ni siquiera lo han podido aportar en la Corte Suprema de Justicia.
Y por eso, una cosa que a la larga va causando hilaridad, también es, es muy muy preocupante porque ha permitido construir todos esos imaginarios frente a la opinión pública y hay una opinión pública como la de mi país, que cree que quienes luchan por la justicia, por la igualdad, por la decencia, por el respeto, por los demás, lo que estamos haciendo es impedir que en Colombia se acabe la guerra, cuando es todo lo contrario.
Por eso, yo quisiera decirle a Remedios algo que tal vez ella no sabe, pero que si la sabe Enrique Santiago: Hace por lo menos unos cinco o seis meses a mi me buscó una perdona en Bogotá; yo no conocía a Remedios y me dijo que a él lo estaban presionando a que declarara en contra mía, que se lo habían llevado de España hacia Bogotá, que él trabajaba para unos narcotraficantes, pero que él no quería hacer eso, que por lo tanto él me estaba buscando para, para comentármelo; pero que una de las cosas que él sí había dice que tenía que decir era, que yo estaba presente cuando un grupo de las FARC le habían entregado a Remedios un fajo de billetes que era el producto de una venta de droga o producto de lo que era un ilícito como el narcotráfico. Yo me sorprendí mucho y le dije: es que yo ni siquiera conozco a Remedios; entonces me dijo, no pero, pero yo sí la conozco y yo estuve ahí, y le dije: ¿pero como estuvo ahí si yo tampoco estuve ahí?
Entonces, lo que eso da cuenta es la manera como se ha venido tejiendo toda una estrategia para, para incriminarla e igualmente incriminarme a mí, como la Corte Suprema de Justicia en Colombia no ha podido condenarme, porque el computador no aparece, por todo lo que mencionó aquí además Enrique Santiago, de la manipulación que hubo en el computador, que no conoce sino el señor Satos y todos los demás que intervinieron en la agresión al Ecuador, pues ya la Procuraduría abrió una, una causa similar a la que está llevando, la que está padeciendo aquí Remedios; la mía es por traición a la Patria, por supuestamente, prohijar la división del territorio, la unión del territorio nacional y por terrorismo.
O sea, que esto se va haciendo un interminable, pero creo que es todo en la medida en que cada uno de nosotros, en muchas partes del mundo, seamos capaces de pararos contra esta guerra tan espantosa que divide mi país, de pararnos frente a lo que significa el desbaratar todos los avances que la humanidad a [...] de la guerra ha logrado conquistar, como lo que decía también el senador, la igualdad, la fraternidad y la solidaridad, y no dejarnos colocar contra la pared.
Yo sé que vamos a triunfar, Remedios. Es mucho mas importante la vida de los seres humanos, la decencia frente a un proyecto que carece de toda ética, de todo principio moral, como es utilizar la guerra para, para cada vez más acumular riqueza a costa de lo que sea. Y yo hoy diría, como diría la Pasionaria, “no pasarán”. Nosotros somos mucho más grandes que [¿ellos? …] ni a la traición, ni al miedo, ni al terror. Para nosotros es mucho más importante la decencia, la ética y la defensa de los seres humanos.
Remedios, to le quiero decir en nombre de Colombia, muchísimas gracias, porque lo que usted ha hecho es lo que haría cualquier persona decente en el mundo, estar en contra de la guerra, estar en contra de la muerte y buscar para Colombia la salida política y negociada del conflicto. A través de mi voz, reciba el abrazo, la solidaridad, el afecto y el cariño de muchos hombres y muchas mujeres en el país que hoy buscan una mano solidaria, una mano fuerte y una voz que se alce contra la injusticia.
A todos ustedes, muchísimas gracias.
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La activista de derechos humanos Remedios García Albert fue detenida en el Estado español, en julio de 2008 y puesta en libertad después. Desde entonces su causa permanece bajo secreto de sumario.