“El Gobierno de Uribe no reconoce el conflicto armado ni acepta mediadores”

Entrevista a RemediosLa activista de derechos humanos Remedios García Albert fue detenida en el Estado español, en julio de 2008 y puesta en libertad después. Desde entonces su causa permanece bajo secreto de sumario.

Cuando la policía la detuvo a Remedios García, trabajaba en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). La base de su detención fueron unos supuestos correos electrónicos encontrados en el ordenador del guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), Raúl Reyes. Desde entonces se le ha abierto un proceso judicial en la Audiencia Nacional. Baltasar Garzón, primero, y el juez Eloy Velasco después, instruyen el sumario en el que se le acusa de “representante política” de las FARC-EP. A su abogado, Enrique Santiago, no se le ha permitido presentar pruebas en contra de esta acusación porque, según el juzgado, existe secreto de sumario. Su caso ha desatado una campaña de solidaridad desde diversas organizaciones que denuncian la criminalización de los defensores de derechos humanos del presidente Álvaro Uribe, dentro y fuera de Colombia.


DIAGONAL: Desde la perspectiva del Derecho Internacional y su experiencia, ¿en qué consiste la mediación en conflictos armados ?

REMEDIOS GARCÍA: Se supone que el objetivo de alguien que se dedica a promover la paz es acabar con la guerra. Para terminar con los enfrentamientos armados es necesario un acercamiento de las partes. Eso significa tratar de trasladar propuestas de una a otra parte y restablecer un clima de confianza. En el caso de Colombia, ese clima se ha roto y será difícil restablecerlo. Se quebró porque, a parte de las negociaciones con el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), hubo otros diálogos durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) que terminaron porque una de las partes fue físicamente aniquilada.

D.: ¿Es posible llevar a cabo diálogos entre la guerrilla y el Gobierno, sin mediadores?

R.G.: Es difícil por la desconfianza que se ha sembrado y por los frustrados procesos. El más evidente fue el de los asesinatos selectivos de los miembros de la Unión Patriótica (UP). La UP fue una organización que surgió a raíz de un proceso de paz que se dio durante la presidencia de Belisario Betancur (1982-1986). La idea era tener la posibilidad de estar representados en la sociedad, que se escucharan sus propuestas y de esta manera abandonar, la lucha armada. Llegaron a participar en unas elecciones municipales y tuvieron un buen resultado. Entonces empezó una campaña de exterminio. Por eso, es necesaria la participación de otros actores externos. Pero los problemas de Colombia los tienen que resolver los colombianos. Uribe no ha reconocido el conflicto, por lo tanto los mediadores son innecesarios. Sí, hubo mediadores reconocidos, como la senadora Piedad Córdoba y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2009. Entonces había una presión internacional muy fuerte para que se llevara a cabo el intercambio humanitario.

D.: En el congreso que organizó la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), en la que usted trabajaba, Fabio Valencia, representante del gobierno de Pastrana, señaló que la única salida pasaba por el diálogo. ¿Qué cambió con el presidente Uribe? R.G.: Este congreso celebrado en el año 2000 tenía como objetivo apoyar el proceso de negociación de paz. El proceso de paz del Caguán se estaba llevando a cabo paralelamente a la elaboración y puesta en marcha del Plan Colombia (1999). Este plan, diseñado por EE UU con el beneplácito del presidente Andrés Pastrana, se fue implantando progresivamente. Hay quien opina que la negociación de paz con las FARC-EP, en aquel momento, fue una forma de preparar el Plan Colombia. La ruptura de los diálogos del Caguán se produjo después, tras los atentados del 11-S, en 2001. Entonces es cuando se empieza a criminalizar a las organizaciones, no sólo en Colombia, en todo el mundo. Se las define como terroristas. No sabemos a qué responde que una organización sea introducida en una lista de grupos calificados como terroristas. No ha habido un juicio que diga que dichas organizaciones no tienen reivindicaciones políticas justas. Se siguen violando los derechos humanos, por lo tanto, las reivindicaciones siguen teniendo vigencia.

D.: ¿Hay voluntad de juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad?

R.G.: No sé. Lo que sí sé es que cada vez hay más pruebas de que las organizaciones paramilitares actuaban en connivencia con el ejército y con la policía. Sin embargo, con los paramilitares sí se produjo el proceso de paz. ¿Cómo se puede hacer un proceso de paz con ellos? Es contradictorio, ellos no estaban enfrentados con el Estado, no han luchado contra él.

D.: ¿Por qué cree que Uribe decidió arremeter contra todas las personas que han trabajado para un proceso de paz en Colombia desde el Gobierno de Pastrana?

R.G.: Uribe ha negado la guerra en todo momento. Y a la descalificación del “enemigo político” hay que sumarle la persecución, que forma parte de la estrategia de guerra: acallar a cualquiera que denuncie violaciones de los derechos humanos. Entonces los testigos exteriores son un peligro serio. Respecto al Estado español, el presidente de Colombia está interesado en que el conflicto de su país se asimile al conflicto vasco. Si él logra esta similitud, tendría garantizado un apoyo internacional. Uribe siempre ha visto por ahí una vía para eludir la búsqueda de una solución dialogada.

D.: ¿Por qué, en este caso concreto, también se le persigue a usted?

R.G.: Tendrían que responder otros. Lo que sí es extraño es que en ningún otro país se ha detenido a ninguno de sus ciudadanos por denuncias del Gobierno colombiano. Ha habido denuncias contra italianos y suizos, pero no han sido detenidos, acusados de terrorismo, y sometidos a una ley antiterrorista, sólo ha ocurrido en el Estado español. Yo no soy ninguna terrorista. Tampoco promuevo el uso de las armas. Lo único que he hecho, ha sido trabajar por una salida pacífica, por medio del diálogo y la negociación al conflicto armado en Colombia. No formo parte, ni he formado parte de ninguna organización armada.

D.: ¿En qué situación se encuentran las causas abiertas contra usted en la Audiencia Nacional?

R.G.: En el caso del juzgado número cinco, que llevaba Garzón, el caso está igual que hace 23 meses, bajo secreto de sumario. Mi abogado ha presentado algunas reclamaciones para que se levantara, pero no ha habido respuesta. En el caso del segundo proceso, a mí se me citó para ir a declarar el pasado 24 de marzo. Pocos días antes de esta fecha, recibimos una notificación diciendo que se suspendía la citación. Lo único que hemos sabido, a través de la prensa, es que se distribuyó información de que yo era la representante internacional de una organización armada colombiana. Hace poco se ha publicado en algunos medios de comunicación que la policía española ha estado investigando en Colombia y que no ha encontrado ninguna pista sobre la persona que estuvo coordinando unos cursos entre ETA y las FARC en Venezuela. La policía tiene constancia de que en esas fechas, la persona que se menciona en el auto del juez Velasco se encontraba en España.

D: ¿Qué pretende Uribe con la criminalización de los defensores de derechos humanos?

R.G.: Uribe quiere silenciar a todas las voces que le acusan, a las organizaciones que denuncian las continuas violaciones de los derechos humanos.

El informe Alston de Naciones Unidas acusa a Uribe
En el último informe, publicado hace un mes, el relator especial de la ONU, Philip Alston, señala que “mientras el Gobierno [de Colombia] se ha centrado en una solución militar, debería considerar los acuerdos humanitarios y las negociaciones como parte de su estrategia”. El informe elaborado tras la visita de Alston a Colombia en junio de 2009 recomienda que “tanto, Naciones Unidas, como los actores humanitarios necesitan poder tener contacto con las guerrillas para posteriores actividades de protección a civiles”. El relator señala sobre las ejecuciones extrajudiciales que “las fuerzas de seguridad de Colombia perpetraron un número significativo de ejecuciones extrajudiciales en un patrón que se fue repitiendo a lo largo del país”. Sobre estos asesinatos argumenta: “...encontré muchas unidades militares comprometidas con los ‘falsos positivos’, donde las víctimas eran asesinadas por militares, por beneficio personal de los soldados”. Respecto a los paramilitares, dice que “la inmensa mayoría de los paramilitares responsables de violaciones de derechos humanos fueron desmovilizados sin ser investigados y se beneficiaron de amnistías”.

Carlos Alberto Villanueva / Madrid

Miércoles 30 de junio de 2010.  Número 129

http://www.diagonalperiodico.net/El-Gobierno-de-Uribe-no-reconoce.html

Noticias destacadas

La Justicia de España esgrime como "pruebas" las declaraciones anónimas de dos ex guerrilleros entregados por Bogotá.

Prensa Web La Radio del Sur

02/03/2010 02:54 am

Enrique Santiago Romero, abogado defensor de la ciudadana española Remedios García, procesada en la Justicia española por participar en un supuesto complot de las FARC y ETA, dirigido a atentar contra figuras políticas colombianos en España, indicó este lunes que ese proceso judicial forma parte de una estrategia del Gobierno del presidente colombiano, Álvaro Uribe, para desprestigiar a Venezuela.

En entrevista exclusiva para La Radio del Sur desde España vía telefónica, el abogado indicó que las pruebas que maneja el  juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional (principal instancia penal española) contra su defendida son las declaraciones de dos ex guerrilleros de las FARC “de los cuales no se dan los nombres, y que según consta al juez español, han sido aportadas a la Justicia española mediante una comisión rogatoria colombiana, enviada directamente por el Ministerio de Defensa colombiano”.

 

Se da la circunstancia curiosa que siendo Eloy Velasco el principal responsable técnico de la justicia en la Comunidad Valenciana, el gobierno de esa autonomía recibió en el Palacio Presidencial al dirigente de las FARC Raúl Reyes. Fue el 21 de febrero de 2000. Ese día la guardia protocolaria del palacio presidencial daba un reverencial saludo al líder de la guerrilla en el momento de su entrada en el Palacio de la Generalitat para después compartir salón y atrio con Eduardo Zaplana, presidente de la Comunidad Valenciana (ver fotos).

 

La delegación de la guerrilla estuvo integrada por los comandante Raúl Reyes, Joaquín Gómez, Fabián Ramírez, Iván Ríos, Simón Trinidad y Felipe Rincón, además de Olga Lucía Marín, portavoz internacional y esposa de Reyes. Todos ellos mantuvieron conversaciones con el presidente Eduardo Zaplana, los dos vicepresidentes de la Generalitat y sus consejeros. Nunca una delegación de ese nivel y tan numerosa ha tenido encuentros con el gobierno venezolano.

 
A una semana de las elecciones presidenciales, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) publica un informe acerca de las actividades ilegales del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), organismo de inteligencia que depende directamente de la Presidencia de la República.

Este informe, resultado de un monitoreo de varios meses, presenta las actividades ilegales llevadas a cabo por el DAS, así como los procesos y juicios en curso. Destaca en particular una profunda preocupación por la continuación de estas actividades criminales, así como por el desarrollo de las investigaciones y de los procesos, debido a las amenazas que giran en torno a estos.

Últimas noticias

A continuación enumeramos una serie de artículos interesantes que describen el archivo de la acusación contra Remedios:

Por Dick & Mirian Emanuelsson el 23/03/2012

En Argenpress el 23/03/2012

En Insurgente el 24/03/2012

En SODePAZ el 25/03/2012

En Rebelión el 25/03/2012

La Corte Superior de Colombia ha anulado el contenido y las pruebas aparecidas en el ordenador del líder de la guerrilla Raúl Reyes que mantenía correspondencia con Remedios García Albert.
En Terc3ra Información el 25/03/2012

Por Mauricio Valiente en Mundo Obrero el 27/03/2012

Por José Manuel Martín Medem en Coordinadora Bolivariana el 28/03/2012

RemediosEl trabajo de Remedios García Albert era la solidaridad y la paz. Sigue siendo su voluntad y su intención pero la guerra jurídica del terrorismo de Estado le ha impuesto un bloqueo laboral y la amenaza del procesamiento por su supuesta y nunca demostrada colaboración con los insurgentes de la FARC. 

El trabajo de Remedios García Albert era la solidaridad y la paz. Sigue siendo su voluntad y su intención pero la guerra jurídica del terrorismo de Estado le ha impuesto un bloqueo laboral y la amenaza del procesamiento por su supuesta y nunca demostrada colaboración con los insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los grandes medios de comunicación violaron su presunción de inocencia, estigmatizándola al difundir las falsas acusaciones sobre su inventada participación en la proyección internacional de la guerrilla colombiana.

La difamación le impide conseguir un trabajo y la injusticia la mantiene atrapada en un cepo de violencia institucional, precisamente por hacer lo contrario de lo que dicen: facilitar el conocimiento y las aproximaciones para que sea posible una negociación que resuelva el conflicto de Colombia mediante la democratización política y económica.

Acusada desde hace más de tres años por su supuesta colaboración con los insurgentes colombianos (¡nunca demostrada!), pretendieron también enredarla en el montaje sobre la tampoco demostrada complicidad de las FARC con ETA.

La acusación contra Remedios se basa en la amañada documentación de los ordenadores supuestamente encontrados (¡todo son suposiciones y pruebas falsificadas!) en la invasión del territorio ecuatoriano por el ejército colombiano para atacar un campamento de las FARC. El Tribunal Supremo de Colombia ya ha sentenciado que esas pruebas no tienen valor y no pueden utilizarse en un procedimiento judicial.

Remedios García y Piedad CórdobaPatricia Rivas

La Plataforma de Solidaridad con Remedios García convocó el pasado 1 de diciembre un acto público de denuncia y desagravio por la injusta persecución judicial que padece esta mediadora por la paz desde hace más de tres años.

La ex senadora y representante de Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Córdoba Ruiz; el abogado defensor de Remedios, Enrique Santiago Romero, y el periodista José Manuel Martín Medem fueron los encargados de levantar la voz y recordar a la opinión pública que quien fue linchada repetidas veces en los medios de comunicación masivos como "terrorista" y utilizada incluso en una campaña propagandística contra el Gobierno de Venezuela, con el silencio cómplice del Gobierno español, es en realidad una víctima de una estrategia de guerra jurídica y propagandística contra los defensores de derechos humanos y quienes trabajan en favor de un proceso de paz que termine con el conflicto armado interno que desangra a Colombia desde hace más de medio siglo.

Entrevista a RemediosLa activista de derechos humanos Remedios García Albert fue detenida en el Estado español, en julio de 2008 y puesta en libertad después. Desde entonces su causa permanece bajo secreto de sumario.

Cuando la policía la detuvo a Remedios García, trabajaba en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). La base de su detención fueron unos supuestos correos electrónicos encontrados en el ordenador del guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), Raúl Reyes. Desde entonces se le ha abierto un proceso judicial en la Audiencia Nacional. Baltasar Garzón, primero, y el juez Eloy Velasco después, instruyen el sumario en el que se le acusa de “representante política” de las FARC-EP. A su abogado, Enrique Santiago, no se le ha permitido presentar pruebas en contra de esta acusación porque, según el juzgado, existe secreto de sumario. Su caso ha desatado una campaña de solidaridad desde diversas organizaciones que denuncian la criminalización de los defensores de derechos humanos del presidente Álvaro Uribe, dentro y fuera de Colombia.

“Si el Gobierno ordenara el espionaje ilegal tendría que ir a la cárcel, empezando por el Presidente de la República”, dijo el martes el presidente Uribe en Cali.

Pero fue precisamente eso lo que el fiscal encargado del caso concluyó la semana pasada. El fiscal Misael Rodríguez dijo que fue en Casa de Nariño donde los funcionarios del DAS acusados recibieron instrucciones para las chuzadas ilegales. "Quienes participaron en las reuniones en el Ministerio de Hacienda, en la Casa de Nariño y en el DAS para hacer seguimientos ilegales a los magistrados conformaron una empresa criminal", dijo.

Concierto para Delinquir. Esto es lo que el Vicefiscal tiene que probar que existió: que diferentes funcionarios del gobierno se unieron para desacreditar, sabotear, y seguir ilegalmente a colombianos que por una u otra razón actuaron en oposición a los intereses del Presidente. Varios de los documentos que tiene la Fiscalía en su mano dicen claramente "difundir al Presidente" o "informar al Presidente". Lo que el Fiscal tiene que demostrar es que el Presidente efectivamente fue informado.